El Señor nos está cambiando y espero que esa sea tu oración, “Señor cámbiame.”  ¿Y en que es lo que
el Señor nos está transformando?  Pues a la imagen de su Hijo, porque estaremos en su presencia como la
esposa para el Cordero.  Y tenemos que estar listos y transformados, no con pena, pero si como una esposa
hermosa para el Cordero de Dios.

    Hoy voy a hablar sobre la naturaleza del Espíritu Santo.  El Espíritu Santo es un caballero.  Tal vez van a
escuchar  lo que les voy a compartir, pero no será suyo, hasta que realmente busquen en las escrituras las
cuales vamos a leer y es importante que reciban esta revelación del Señor.  Voy a decirlo nuevamente, el
Espíritu Santo es un caballero.  Él es la parte mas gentil y suave de Dios, por eso la blasfemia contra el Espíritu
Santo nunca será perdonada.  Él no hace su propia voluntad sino que realiza la voluntad del Padre y del Hijo.

    Ahora quiero que piensen en eso en este momento.  Es algo que deben considerar con oración, porque
nuestro habito actual de alabar al Espíritu Santo, es algo que yo se que ocurre con frecuencia en mi país.  Pero
quiero que tomen atenta nota de lo que dicen las escrituras.  Una lectura cuidadosa de las escrituras nos
muestran que el Espíritu de Dios nos dirige a alabar, pero no a Él mismo, sino al Padre y al Hijo.  Como
creyentes cristianos podemos entrar fácilmente en una falta de equilibrio.  En algunas congregaciones todo
hace énfasis hacia el Padre, y en otras todo hacia el Hijo, y dentro del movimiento carismático cuando yo fui
salvo, todo era acerca del Espíritu Santo.  Pero siempre debemos ir tras todo el consejo de Dios, necesitamos
al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

    La alabanza solo para el Espíritu Santo, separado del Padre y del Hijo, nunca aparece en las escrituras.  
Yo he leído la Biblia decenas de veces, tratando de encontrar esto.  Por favor entiendan esto, que el trabajo del
Espíritu Santo es obrar en nosotros la obra del Padre y del Hijo, y prepararnos para ser la esposa del Cordero.  
No entenderemos el papel del Espíritu Santo, a menos que entendamos el lugar del Padre y del Hijo.

    Por favor miremos el Salmo 2: 7-9.  Yo estaba hablando con un amigo judío ortodoxo, un amigo muy
especial pero que no creía en Jesús, y en esa ocasión me dijo: “Debo admitir que el Padre y el Hijo se ve  lo
largo de las escrituras”.  Vamos a hablar de eso en este momento, en el Salmo 2:7-9 (RVR), el Padre habla al
Hijo:

    “Yo publicaré el decreto;  El Señor me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.  Pídeme,
    y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.  Los
    quebrantarás con vara de hierro; Como vasija de alfarero los desmenuzarás.”

Todas las cosas pertenecen al Padre, todas las cosas están bajo el Padre, pero Él ha escogido poner todo a
los pies del Hijo, al cual le ha dado por herencia todas las naciones.  Colombia es parte de la herencia de
Jesucristo.  Colombia le pertenece a Jesucristo, y Dios está moviendo contra los poderes de las tinieblas,
contra la muerte, contra la confusión religiosa y contra la brujería.  Él está levantando un pueblo que provenga
de esta nación, que va a hacer parte de esa esposa que va estar siempre con Él.  Su obra en Colombia no ha
terminado, hasta ahora comienza y lo mejor está por venir.  Jesús va a deshacer las obras de las tinieblas que
han gobernado sobre esta nación, que han oprimido al pueblo, y que los ha mantenido en oscuridad y pecado.

    El Hijo de Dios es el verdadero Rey para Colombia, y lo va a hacer por medio de su Espíritu Santo, que
se está moviendo en toda la tierra para deshacer las obras de las tinieblas, y para cumplir la voluntad del Padre
y del Hijo.  Necesitamos entender la naturaleza plural del Dios al cual servimos.  Este momento es un tiempo
para aprender más de Él.  Es importante ser un estudiante de la palabra, tenemos mucho que aprender por
medio del poder del Espíritu Santo.  Miremos Génesis 1:1:

    “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”

La palabra para Dios aquí a lo largo del libro de Génesis es Elohim.  Elohim es plural, también Adonaí.  Como
un amigo muy especial me dijo hace años, los nombres de Dios en el antiguo testamento son en plural.  Un solo
Dios, pero su nombres son Elohim y Adonaí que son plural.  ¿Cómo puede ser?

    El famoso Shema Israel, la expresión más importante del pueblo judío esta en Deuteronomio 6:4-5.  Todo
judío religioso repite estas palabras vez tras vez:

    “Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el  Señor uno es.  Y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón y de
    toda tu alma y con todas tus fuerzas.”

Todos los nombres de Dios que allí se encuentra están en plural.  Pero esa última frase, “el Señor uno es,” no
es achad, el número uno en hebreo.  Es echad y se refiere a la unidad del Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo
que son uno.  Y Dios también desea que nosotros seamos uno.  El Señor va a tener una sola esposa.  El
enemigo trabaja en dividir a los creyentes, pero que Dios tenga su manera con nosotros en este momento y
destruya toda división, toda actitud, toda falta de perdón, toda envidia, porque Dios está buscando el número
uno, echad, unidad en el Espíritu de Dios.  Es la naturaleza de Dios, y nosotros estamos llamados a ser como Él.

Si tú tienes algo contra tu hermano o hermana y  puedes decir a alguien, “Estoy feliz de que seas mi hermano”,
pero a otro dices, “Mm, no se acerca de ti.  Yo creo que prefiero a este otro hermano”, tienes un problema.  La
que ha de ser la esposa de Cristo será uno, y parte de la obra del Espíritu en esta hora es traer convicción de
pecado, de actitudes que nunca van a entrar en el reino de los cielos.  Debemos amar al Señor con todo
nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas.  Y ¿cuál es el segundo mandamiento
que nos dejo Jesús?  Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  Como Jesús dijo en Juan 10:30, “Yo y mi Padre
uno somos.”  Eso viene del griego pero es el mismo concepto.  Un día el Cordero de Dios y su esposa  serán
uno, y nosotros danzaremos con gozo.  Pero Jesús quiere que seamos uno con Él ahora.  Dios está buscando
el número uno.  Es su naturaleza, eso es lo que quiere en nosotros.

    Volviendo al tema del Espíritu Santo, en Génesis 1:2 vemos la primera aparición en las escrituras del
Espíritu Santo:

    “Y la tierra estaba  desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el
    Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

Si lees Génesis 1, te darás cuenta que había una conversación allí, una conversación entre el Padre y el Hijo.  
Luego Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza,” todo plural.  Sabemos que era el Padre y
el Hijo porque si lees Juan capitulo 1:1-4, encontrarás las siguientes palabras:

    “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.  Este era en el
    principio con Dios.  Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido
    hecho, fue hecho.  En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”

Si piensas solamente que Cristo era un buen hombre, realmente no le conoces.  Si solo piensas que fue un
profeta mas, entonces no sabes quién era Él.  Jesús, junto con el Padre, creó todas las estrellas en el espacio
y las llamo por nombre.  

    Algunos de nosotros tenemos a un Jesús demasiado pequeño.  El verdadero Jesús no es pequeño,
porque junto con el Padre, Él hizo los cielos y la tierra.  Ese es el Jesús que yo quiero conocer, ese que ha
estado allí desde el comienzo, y hasta el final junto con el Padre reinando sobre la tierra por miles de años, y
luego destruyendo este universo y haciendo un nuevo universo donde la justicia de Dios reinará para siempre.  
Todo este mundo va a pasar, pero solo el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo y la esposa de Cristo permanecerán
para siempre.  Entonces ¿qué es lo más importante en la vida?  Dios sabe nuestras necesidades,  pero Él
quiere que le busquemos sobre todas las cosas.

    ¿Como hizo Dios los cielos y la tierra?  Como muestra Génesis 1:2, era el Espíritu de Dios que estaba allí
llevando a cuestas la obra, los deseos del Padre y del Hijo.  Si leen  cuidadosamente los versículos 1 y 2, van a
ver que hay indicios que después que Dios creó los cielos y la tierra, todo estaba en una confusión, en un
desorden.  En Hebreo quiere decir desolación, o un desperdicio, o una ruina que no puede ser distinguida, algo
que era pero que fue destruido.  Estas palabras en hebreo solo aparecen en un otro lugar en las escrituras, en
Jeremías 4:23 cuando Israel había dado las espaldas a Dios, y toda la gloria de Israel se había convertido en
una vergüenza.  Israel caminaba hacia la destrucción y el juicio.  No sabemos qué fue exactamente lo que pasó
entre los versículos 1 y 2 de Génesis 1, pero sabemos que el diablo se rebeló contra el Señor con parte de los
ángeles.  Dios no siempre satisface nuestra curiosidad, pero sabemos que ocurrió una rebelión allá arriba que
realmente volcó al universo, aun antes que el hombre existiera.  Entonces Dios envió su Espíritu en medio de
ese desorden y confusión, en medio de toda esa oscuridad para corregir las cosas.  Y saben ¿qué está
haciendo el Espíritu de Dios en nuestra generación?  El está moviendo sobre vidas desordenadas, sobre almas
destruidas.  Allí donde hay muerte, miseria, Él está trayendo salvación.  

    Pero el diablo vino a destruir muchas vidas en esta nación.  La mayoría de los colombianos están
viviendo en oscuridad y Jesús no está feliz.  Entonces Él está moviendo por su Espíritu Santo, está rescatando
las vidas del pecado, de las mentiras del enemigo, de la brujería, de todo lo que es la idolatría.  Hay un solo
Dios y ningún ídolo te puede ayudar.  ¡Los ídolos no son Dios!  Detrás de los ídolos hay demonios, y ellos
realmente no vienen a ayudar.  Ellos vienen a destruir, como Jesús dijo en Juan 10:10:

    “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida,  y para
    que la tengan en abundancia.”

Jesús ha venido a Colombia, por el poder del Espíritu Santo, para rescatar a los niños de la muerte, restaurar
familias y vidas por el poder del Espíritu Santo.  El Espíritu Santo quiere traer orden donde el diablo ha querido
traer muerte.  El Espíritu de Dios quiere traer luz donde ha habido oscuridad.  El Espíritu de Dios quiere traer
gozo a las almas que han sido azotadas por el enemigo.  Jesús viene para librar a los cautivos y por eso
estamos aquí en Colombia en esta hora.  

    Miremos ahora Juan 16, que nos habla sobre el trabajo del Espíritu Santo.  Necesitamos comprender lo
que Dios está haciendo sobre nosotros y en Colombia, y en las naciones también.  Necesitamos comprender la
obra del Espíritu Santo para que trabajemos con Él, y escuchar lo que Dios está diciendo, y ser cotrabajadores
con Él.  Vamos a leer entonces versículos 5 al 11 del capítulo 16 del evangelio de San Juan que dice:

    “Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?  Antes,
    porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.  Pero yo os digo la verdad:
    Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas
    si me fuere, os lo enviaré.  Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de
    juicio.  De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis
    más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.”
  
El Espíritu no hubiera venido a menos que Jesús se fuera.  Entonces consideremos lo que hizo Jesús.  El Padre
y el Hijo no pueden ser contenidos ni por el propio universo, pero el Hijo de Dios se limito así mismo por un
tiempo a un cuerpo.  Por favor entendamos, Jesús vino con debilidad, y no porque fuera débil, aun nació como
un bebe, pero vino a morir en una cruz.  Él vino y nació en debilidad para ser como nosotros, para vivir entre
nosotros, para enseñarnos, y sobre todas las cosas para morir por nosotros.  Aun siendo completamente
hombre, pero también 100% Dios, como Hijo de Dios para que nosotros pudiéramos vivir y ahora Él reina y
nosotros podemos vivir la vida eterna.  Como hombre viviendo en este mundo por 33 años, Él solo podía estar
en un solo lugar a la vez.  Él estaba en  Israel, nosotros aquí sin Él, pero cuando Él se fue, Él envió su Espíritu
al mundo, porque el Espíritu de Dios puede mover en todas las naciones, y escuchar toda oración al mismo
tiempo.  El Espíritu Santo ha venido  para terminar el trabajo del Padre, del Hijo.  Él es nuestro ayudador,
nuestro consolador.  Él es nuestro maestro, Él es nuestra guía, pero no para atraernos para Él mismo, sino
para llevarnos al Hijo de Dios, preparándonos para ser la esposa del Cordero de Dios.

    Santos ¿por qué no estar llenos y saturados del Espíritu Santo?  Necesitamos el Espíritu de Dios y ser
bautizados en Él, con el fin de ser todo lo que Él nos ha llamado a ser.  Jesús ha enviado al Espíritu Santo para
guiarnos en toda verdad.  Él toma las cosas de Jesús y nos las da.  ¿Por qué?  Porque así como Eliezer, el
siervo de Abraham, estaba buscando una esposa para Isaac, de igual manera el Espíritu Santo, está buscando
una esposa para el Hijo.  Y Él está obrando en nosotros para prepararnos.  Si el Espíritu de Dios te está
hablando a ti en esta hora, no le digas no, dile sí, porque Dios está aquí con nosotros  presente sobre todas las
cosas.

    El Espíritu de Dios hace tres cosas, y Colombia necesita todas estas cosas.  La primera es traer
convicción de pecado, porque los hombres no creen.  ¿Por qué los hombres se vuelven a los ídolos?  Porque
creen que adorar a Dios  no es lo suficiente.  ¿Por qué la gente entra en la brujería?  Porque no creen que
Dios puede sanarlos, y si creyeran que Dios los puede sanar no irían a consultar una bruja.  ¿Por qué las
personas buscan la felicidad en el pecado?  Porque no creen que la verdadera felicidad que viene de Dios y
todo eso es pecado.  ¿Por qué queremos vivir nuestra propia vida y hacer nuestras propias cosas?  Eso es el
pecado, como Isaías declara “Cada uno de nosotros hemos ido por nuestros propios caminos.”  

    Yo he tenido mis ídolos, tú has tenido tus ídolos.  Yo hago lo que yo quiero y tu lo que quieras.  Todo eso
es pecado, entonces el Espíritu de Dios se está moviendo para traer convicción al hombre de pecado.  ¿Por
qué?  Para que podamos convertirnos y ser perdonados.  El pecado no entrara en el reino de los cielos.  Dios
ama al pecador pero odia el pecado.  El pecado no va a entrar en el reino de Dios.  Ya ha destruido esta tierra,
y Él  no permitirá que el pecado destruya los cielos y la tierra nueva.  Podemos orar entonces, “Señor envía tu
Espíritu Santo para traer convicción sobre los hombres.  Señor trae convicción de pecado sobre mi hermano,
sobre mi esposa, sobre mis estudiantes, sobre mis compañeros de oficina.  Señor trae convicción aun sobre mi
vida, no quiero esconder mi pecado, no quiero que haya nada oculto, pero quiero que todo pueda ser revelado
para poder ser perdonado y así mi vida sea transformada.”

    El Espíritu de Dios viene para convencer a los hombres de pecado, traer convicción de justicia, “porque
yo voy al padre y no me veréis mas.”  Jesús no está físicamente predicando en el mar de Galilea ahora, pero el
Espíritu de Dios está aquí.  Nos está llevando hacia  la justicia de Dios sacándonos de la muerte y el pecado.  
En la vida, ¿que mas uno puede querer?  ¿Alguien quiere morir aquí?  ¿Alguien quiere ir al infierno?  El
infierno es real, Jesús murió para que no tengas que ir al infierno.  Jesús envió a su Espíritu Santo para traer
convicción de pecado.  No salgas con excusas, no cubras tu pecado.  Este es el momento para confesar tus
pecados, porque el pecado nunca va a entrar en el reino de Dios.  Jesús quiere que seamos vestidos de su
justicia, pero primeramente debemos ser lavados de todo pecado.  La esposa del cordero  estará vestida en
ropas hermosas que se le serán dadas para brillar en justicia, por eso no le debes dar mas lugar al pecado.

    La tercera función del Espíritu Santo es traer convicción de juicio, porque ya el príncipe de este mundo
ha sido juzgado.  ¿Por qué debemos tener convicción de juicio? Porque Pablo como un hombre santo dijo en
Hebreos 10:31, “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”  Santos, no jueguen con Dios, no jueguen
con el pecado, con pecado oculto.  No jueguen con las cosas oscuras y vergonzosas de este mundo.  Vendrá
el juicio y cada uno de nosotros tenemos que dar cuentas al Señor, pero si nosotros confesamos ahora
nuestros pecados, serán perdonados ya no habrá más juicio.  Pero si tú te aferras al pecado hasta la muerte,
vas a morir eternamente.  Esa es la obra del Espíritu de Dios traer convicción de juicio.

    Yo puedo adorar de cualquier forma, ¿Quién eres tú, para que me digas que yo estoy equivocado?  La
mayoría de personas en esta nación no están adorando al Dios vivo.  Están marchando hacia el juicio y hacia la
muerte y espero que esto quebrante tu corazón, porque me quebranta a mi también.  El Espíritu de Dios quiere
traer convicción a cada uno de nosotros del juicio que vendrá, para que tengamos un temor reverente.  ¡No
sigas hay cómodamente!  El arrepentimiento es algo que necesitamos mientras vivimos en este mundo, porque
la tentación está en todas partes.  El pecado nos rodea, vendrá el juicio, pero  hay una fuente que fluye de las
venas del Cordero para lavarnos de nuestros pecados.

    Hoy es el día para ser lavado de tus pecados, para confesar todo pecado oculto, para que lo sueltes.  
Este día es el día en  que puedes  poner tu vida allí, al pie de la cruz y decirle al Señor Jesús: “¡Aquí estoy!  ¡Me
arrepiento!  No mas pecados, no mas mi propia voluntad, no mas la envidia, los celos, la ira, no mas la lascivia,
no mas mi falta de perdón.  ¡No mas!  Señor tengo temor de ti, quiero vivir y no morir y tú has dicho que la paga
del pecado es muerte.”  

    ¡Oh, cuan libremente Dios ofrece en este instante, el regalo del perdón y la vida eterna!  Pero el precio
es la confesión de todo pecado delante de Dios, ser lavado en la sangre del Cordero y dejar ese pecado atrás.  
Estamos acercándonos hacia una boda.  ¿Quieres estar allí con ropas sucias?  Para ser echado en la
oscuridad, Dios no quiere que estés con ropas sucias.  Él quiere lavarte y vestirte con hermosas ropas, de
justicia, vestido con la hermosura del Cordero para ser de Él para siempre.

    Si no tienes la seguridad de que tus pecados son perdonados, este es el momento en que puedes
aceptar al Señor Jesús como tu Salvador, y aun si eres creyente.  Dios está trayendo convicción sobre algo, no
le digas no al Señor, dile sí.  “Todo lo que soy es para Ti.”  ¿Está el Espíritu de Dios hablando a tu corazón en
este momento?  Es momento de recibir el perdón de Dios.  Él te ama, Él odia tu pecado y Él quiere transformar
tu vida.


    ©2010 Christopher N. White (Mensaje dado al Centro de la Familia Cristiana, Sogamoso, Colombia,
    23 de enero, 2010.)

    Transcripción  ©2010 por Eliana Cárdenas Rojas.

    Las referencias bíblicas se toman de la Versión Reina-Valera, ©1960 por las Sociedades Bíblicas Unidas
    en América Latina, y la Nueva Versión Internacional, ©1999 por La Sociedad Bíblica Internacional.
Pt. 2:  La Naturaleza del Espíritu Santo
Mensaje dado sabado, el 23 de enero, 2010
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Avivamiento y la Obra del Espíritu Santo
Una Seria de Mensajes dado al Centro de la Familia Cristiana,
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